excusas antes de empezar.
"La mejor manera de aprender es haciéndolo".
Así de sencilla la respuesta que me dio Isabel cuando le comenté que llevaba un par de meses tratando de armar y entender esta cosa .
Hace rato estaba con la idea de armar mi blog , pero no sabía qué. Tampoco sabía cómo. Lo único que tenía claro y sigo teniendo muy claro, es que no pretendo convertir esto en un templo ególatra ni en una cosa demasiado intelectualoide.
La primera opción jamás. La descarto de inmediato. Aunque según todos mis amigos peco de autoreferente (una conducta lógica para un periodista gay acuariano criado en pueblo chico con fama de igualado), mi vocación de centro de mesa se activa mejor en vivo y sólo acompañado de conocidos. Y como todavía no entiendo bien este mecanismo ni sus códigos, prefiero optar por una actitud más cauta y pudorosa (además mañana tengo siquiatra y ahí tengo una hora hora ininterrumpida para centrarme solo en mí).
La segunda idea tampoco me interesa. Me parece un soberano bostezo y me da flojera. No es mi estilo teorizar tanto. La idea de convertirme una mariculta latera, me asusta. Nada de convertirme en una copia de algunos especímenes que conozco y que son capaces de hablar de sociología o ensayos políticos en un bar mientras toman una caipiriña y miran a los pendejos onderos que se le cruzan por delante . Ok, me puede parecer interesante hablar de las conexiones nazis del nuevo papa (Nazinger como fue bautizado por mi amiga Pollo). O hablar de Kinsey, para agregar hubiera resultado mejor y más sórdida una película sobre Michel Foucault. Me puede parecer interesante hacerlo a ratos, pero ese no es mi estilo.
Mi idea es remixar. Un poco de todo, dentro de los márgenes de la decencia: Kylie/ Anthony and the Johnsons. Lipovetsky/Badtz-Maru. ARCO/las murallas del Vox Populi (aunque ambas están llenas de obras igual de feas). Hussein Chalayan/ Innercia.
Ni gucci ni Prada. Lo mejor de ambas.
Así de sencilla la respuesta que me dio Isabel cuando le comenté que llevaba un par de meses tratando de armar y entender esta cosa .
Hace rato estaba con la idea de armar mi blog , pero no sabía qué. Tampoco sabía cómo. Lo único que tenía claro y sigo teniendo muy claro, es que no pretendo convertir esto en un templo ególatra ni en una cosa demasiado intelectualoide.
La primera opción jamás. La descarto de inmediato. Aunque según todos mis amigos peco de autoreferente (una conducta lógica para un periodista gay acuariano criado en pueblo chico con fama de igualado), mi vocación de centro de mesa se activa mejor en vivo y sólo acompañado de conocidos. Y como todavía no entiendo bien este mecanismo ni sus códigos, prefiero optar por una actitud más cauta y pudorosa (además mañana tengo siquiatra y ahí tengo una hora hora ininterrumpida para centrarme solo en mí).
La segunda idea tampoco me interesa. Me parece un soberano bostezo y me da flojera. No es mi estilo teorizar tanto. La idea de convertirme una mariculta latera, me asusta. Nada de convertirme en una copia de algunos especímenes que conozco y que son capaces de hablar de sociología o ensayos políticos en un bar mientras toman una caipiriña y miran a los pendejos onderos que se le cruzan por delante . Ok, me puede parecer interesante hablar de las conexiones nazis del nuevo papa (Nazinger como fue bautizado por mi amiga Pollo). O hablar de Kinsey, para agregar hubiera resultado mejor y más sórdida una película sobre Michel Foucault. Me puede parecer interesante hacerlo a ratos, pero ese no es mi estilo.
Mi idea es remixar. Un poco de todo, dentro de los márgenes de la decencia: Kylie/ Anthony and the Johnsons. Lipovetsky/Badtz-Maru. ARCO/las murallas del Vox Populi (aunque ambas están llenas de obras igual de feas). Hussein Chalayan/ Innercia.
Ni gucci ni Prada. Lo mejor de ambas.

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