the real chicoraro


antony and the johnsons
Hace siete años cree una cuenta de correo en internet y ocupé el nick chicoraro.
Lo escogí porque me pareció fácil de recordar y un poco más original que poner mi nombre completo con algún número al lado y un intento anterior con el apododo deeply_boy, sólo duró un par de semanas, un mal rollo con una persona y hasta hoy me averguenza.
El asunto es que chicoraro, me pareció un buen nick. Cool en su justa medida y aunque ahora lo encuentro muy obvio, en esa época me pareció discreto (¡Qué imbéciles nos hace ver el paso del tiempo!). A modo de explicación sólo argumentaré que entonces tenía 25 años (con un estado mental de 20 y aspiraciones de alternativo); hace poco había entrado a trabajar luego de dos años de cesantía ilustrada y si ya me sentía extraño por mi formación de smalltown gay, esa sensación se agrababa porque entre la fauna gay santiaguina tampoco me encontraba cómodo. Además como desde chico desde los profesores hasta la vieja de único almacén del pueblo, encontraban que yo era algo especial y un tanto raro, opté por ocupar ese apelativo. Durante un tiempo me acomodó, pero después con todo el mainstream queer con esas locas básicas de Sony (Detesto a ese grupete de los five fab, pero rescato a Jack de Will and Grace) o todos los personajes de queer as folk en sus dos versiones, mi nick empezó a molestarme un poco. He pensado cambiarlo, pero me complica porque al final es el que manejas todos mis amigos. Así que todavía es mi mail básico.
Igual en febrero cuando estaba en Madrid cubriendo la temporada de defiles otoño/invierno 2005-2006, le recobré la fe por el término raro. Entonces supe de la existencia de Antony and the Johnsons, un grupo neoyorquino liderado por un personaje tan extraño (el chico de la foto) como talentoso. Primero leí sobre él en la edición de febrero de Rock de luxe (que aquí llegará como en septiembre), luego encontré un artículo del su disco "I am bird now" en Shagay express (una revista gratuita que se distribuyen Chueca y que me dieron miestras comía en restaurante peruano, atendido por un chileno de chocopanda) y finalmente un periodista español también me comentó de él. Además me mostró unas canciones que había bajado de internet. Lo que escuché confirmó todos elogios de las revistas. Que entre otras cosas dijeron mariculteses onderas como que "crea un limbo donde lo antidiluviano levita con la vanguardia en perfecta conjunción".
Además de sonar como crooner transexual , con algo de soul y de caberetera trasnochada, Antony tiene un look recool: Andrógino, pero cero chocante (me recuerda al niñ@ de la cocina de la película "El Ladrón, el cocinero, su mujer y su amante"). Está bien lejos de la fuertona Divine cuyo máximo glamour fue comer caca de perro, pero bien cerca de Candy Darling de la Factory de Warhol (cuya foto de moribunda aparece en la portada del cd). Ahora tengo una copia del disco y no he parado de escucharla. Rayo con "Fistful Of Love" (que canta con Lou Reed, de quien antes fue corista). Como si eso fuera poco también tiene colaboraciones del gay-chic Rufus Wainwright y Boy George (oto raro hype), con quien hace una canción acertadamente llamada "you are my sister".
Como si eso fuera poco, hace unas semanas leyendo sobre él, encontré una noticia en Timeout y supe ese día tocaba en el museo de Warhol en Pittsburgh. De inmediato llamé a mi amigo Sebastián, que está haciendo una beca allá y lo mandé al recital. Obviamente el flaco fue y quedó pegado. Ahora, que viene por vacaciones, y volverá a ser mi vecina, nos sentaremos a escucharlo tranquilos. Supongo que será una buena banda sonora para escuchar su aventuras en la ciudad donde curiosamente está ambientada la versión gringa de Queer as Folk pero donde me asegura no pasa nada. Bueno, excepto una rápida presentación de Antony, un chicoraro más cool que el tipo de Placebo.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home