En el frente (Día Uno)
Primero las excusas.
Creo que era tiempo de retomar esto. La verdad lo había abandonado por dos razones bastante poderosas: Mi constante estado de flojera y los recurrentes desajustes de mi computador, que como yo en los viejos tiempos, ahora no pasa un mes sin que entre en algun colapso de sistema.
Lo importante es que ahora, decidí volver a escribir este dichoso blog, simplemente por tres razones:
Uno, Necesito desahogarme.
Dos, estoy parqueado.
Tres, aunque estoy el plenas labores estilosas, creo que estoy sufriendo un grave deficit atencional. Y eso es un verdadero puñal para mi ego.
Desde esta madrugada estoy en Madrid para ver las colecciones de la primavera-verano europeo para el 2006. Es cool, no lo niego; pero también es harto agotador.
Siempre me pasa lo mismo, no llevo ni 24 horas jugando a la Anna Wintour del tercer mundo, cuando me dan ganas de mandar todo esta guevada fashionista al carajo.
No voy a negar que los desfiles son entretenidos. Tampoco pretendo hacerme el cínico y decir que todo esto de ver buenos looks, conocer modelos top y toda la chimuchina trendy, es un panorama aburrido. Mentira.
el gran y único problema es que es latero y cansador.
Largos ratos de espera, una frustante sensación de encierro (porque a la primera vuelta ya conociste todos los stands de la feria y afuera hay un sol envidiable) y muchísima gente que no pesca. De hecho, hoy estuve como dos horas caminando por el recinto donde se hace todo esto y me creeran que no abrí la boca en casi una hora, porque no tenía con quien conversar. Mi amiga brasileña no vino y sólo he conocido peridistas europeos (que son harto más pesados que yo) y un centenar de bichas de revistas de moda españolas (que son harto más locas y ridículas que yo).
Si a todo eso sumamos que ando con un genio de los demonios. No he dormido nada (14 horas en el avión, sintiendo que el tecnológico y maniobrable asiento de ejecutiva se parecía harto a las camas de la UTI) y en la línea aerea perdieron mi maleta porque se quedó en Ezeiza y no saben cuándo llega (Putos argentinos!!!).
Es fuerte, pero cuando todos andan con el look de fin de verano acá, yo camino entre desfiles con un jeans de dos días de uso y un polerón de polar bien desteñido (Cuando salí de Santiago hacía frío. OK?). Limpiecito pero sin perfume y sin tiempo para arrancarme a adquirir algo a H&M, para salvar mi dignidad, aunque sea un poco. Suena frívolo, lo sé, pero duele.
Igual un par desfiles han estado buenos. No son tan trendy ni mega producidos como los brasileños, pero hay diseñadores que hacen ropa bonita. El de Angel Schelsser (que contó con la Infanta Doña Elena como espectadora), bien elegante, minimal, chic y con vestidos de bonito corte y abrigitos de verano en manga tres cuartos (que aviso se vienen).
Lo mismo Devota & Lomba (quien, aunque suene como Dolce & Gabbana castizo, aclaro es un sólo tipo), que presentó una colección bien barroca y retro con telas que imitaban la textura del brocatto de fallera (para que se vayan aclarando, esos géneros que están las cortinas decasas viejas o en los sofás de cabaret antiguos) . Y , aunque rayando lo kitsch, Javier Larraizar que partió su desfile con música de Dallas (auch!!!) y presentó hartos diseños onda rubia bronceada y estupenda que bien podía estar en California o como una neoyorquina Working Girl ochentera.
El resto de los de hoy, mucha bulla y cero aporte.
Francis Montesino, un costurero a lo vieja loca con diseños bien recargados y el peluquero de Sara Montiel haciendo de maniquí en pasarela. Su gran momento fashion : la top española Eugenia Silva vestida con un traje de estilo María Antonieta, cubierto de lentejulas (que parecían lentejas) de nácar pulido. Mucho, no?.
Y para qué hablar de Agata Ruiz de la Prada. Más de lo mismo. Ahora en vez de corazones, que también habían su poco, ahora se tiró con lunares y mariposas. La señora, en todo caso es un espectáculo. Anda para todos lados con una cofradía de ayudantes bien extraños con ropa coloriche con corazones. Ahora, como elemento chic, se acompañaba con un par de niños (sus hijas, supongo) vestidas de pie a cabeza con su línea infantil. Bien comercial y un tanto excesiva, así se paseaba por toda la feria. Será.
Igual se veía más ondera, que yo con mi polar. Puaj.
Eso.

1 Comments:
maravilloso!!!! Porfin escribes,..eras necesario,.... suerte en las horas de lata,Mil besos, te adoro!!! visitame y a los gatos en www.gatosgordos.blogspot.com
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