Friday, April 22, 2005

yo en un post


Aquí estoy. Tratando de ponerme al día con esto.
No es fácil. Todavía tengo ciertas dudas con lo que quiero y me atrevo a contar. Aunque las personas que han visto mis primeros posts me han dado buenas opiniones (sólo uno: Óscar se limitó a buscar con lupa cualquier error), me cuesta sentarme y escribir con libertad detalles personales.
Supongo que tengo que aprender a manejarlo. Trataré de hacerle caso a la Coca, una de mis mejores amigas y una de las lesbianas más hiperactivas de Santiago, y no autocensuraré.
A pesar de que la mayoría de quienes leeran esto, ya me conocen, igual me describiré. Creo que será un buen ejercicio y me servirá para relajarme con mis trancas con esto de la autoreferencia.
Veamos: tengo 32 años, soy periodista y trabajo en una revista femenina rodeado todo el día mujeres y escribiendo sobre Moda. Algo que nunca pensé hacer, pero que siempre me interesó. De hecho uno de mis principales recuerdos de infancia son la revistas Vanidades de mi abuela y las imágenes de Jennifer Beals en Flashdance (una imitación que hasta hace poco todavía hacía cuando estaba borracho).
Obviamente soy gay.
Tengo un novio hace casi dos años y aunque estos suene a declaración de entrevistada de mi revista, estoy feliz. Sé que este detalle para la mayoría de mis amigos resulta increíble, porque mi historial romántico siempre ha estado ligado con el fracaso (estruendoso y la mayoría de las veces de frentón desagradable) y las elecciones de personajes equívocados. Por algo durante un tiempo acuñé el mote de Allie McGay. Entonces además de ser flaco, todavía no descubría el Ravotril y mi ansiedad era galopante y mi capacidad para inventarme embrollos mentales también. Sin embargo ahora todo pinta perfecto y si él, Gonzalo, no cambia de opinión, creo seguiremos juntos por harto rato más.
En mis anteriores posts, ya dije que soy acuario y también comenté que crecí en un pueblo muy chico del norte, del que no reniego pero con el cuál, aparte de unas grandes amigas de infancia, recuerdos tragicómicos y una casa que se derrumbó con un terremoto, tengo cero relación.
¿Qué más puedo agregar?
Bueno, vivo en un departamento frente al parque Bustamante con la misma amiga con la que llegué a Santiago hace nueve años (a una casa en Peñalolén donde nos robaron hasta los balones de gas ).
Pese a su tendencia a la hipocondría, la Paola es una de las personas que personajes más importantes y que mejor me entiende. Y eso es todo un mérito.

Ahora estoy de vacaciones.
Sí, decidí tomarme tres semanas a mediados de abril, demostrando una vez más lo estúpido que puedo llegar ser algunas veces. Porque además de estar totalmente parqueado y sin panorama alguno (Gonzalo está metido en la Universidad), me estoy perdiendo un montón de plata extra por los números especiales de la revista en que trabajo. Pero asumo mi tontera, y me reconforta pensar que al menos encerrado en la casa, estoy ahorrando en radiotaxis.
Además me di el tiempo para visitar a mi abuela el fin de semana pasada con Gonzalo. Y c´mo que no quiere la cosas lo presenté en familia.
Y aunque la señora se hizo la lesa todo el tiempo y con suerte cruzó un par de palabras con él, creo que el viaje bien valió la pena. Tuvo una cosa extraña como de cuento al estilo David Leavitt (de hecho se parece a uno que yo mismo escribí hace un par de años, inspirado por Baile en Familia, y que clasificó en el concurso de Revista Paula). La única difrencia es que esta vez, el escenario estuvo bastante lejos de alguno de los suburbios norteamericanos de fines de los "80 que abundan en sus historias. Esta vez el espacio fue una casa de serviú en Coquimbo, en el año 2005.

Wednesday, April 20, 2005

the real chicoraro

Posted by Hello

antony and the johnsons


Hace siete años cree una cuenta de correo en internet y ocupé el nick chicoraro.
Lo escogí porque me pareció fácil de recordar y un poco más original que poner mi nombre completo con algún número al lado y un intento anterior con el apododo deeply_boy, sólo duró un par de semanas, un mal rollo con una persona y hasta hoy me averguenza.
El asunto es que chicoraro, me pareció un buen nick. Cool en su justa medida y aunque ahora lo encuentro muy obvio, en esa época me pareció discreto (¡Qué imbéciles nos hace ver el paso del tiempo!). A modo de explicación sólo argumentaré que entonces tenía 25 años (con un estado mental de 20 y aspiraciones de alternativo); hace poco había entrado a trabajar luego de dos años de cesantía ilustrada y si ya me sentía extraño por mi formación de smalltown gay, esa sensación se agrababa porque entre la fauna gay santiaguina tampoco me encontraba cómodo. Además como desde chico desde los profesores hasta la vieja de único almacén del pueblo, encontraban que yo era algo especial y un tanto raro, opté por ocupar ese apelativo. Durante un tiempo me acomodó, pero después con todo el mainstream queer con esas locas básicas de Sony (Detesto a ese grupete de los five fab, pero rescato a Jack de Will and Grace) o todos los personajes de queer as folk en sus dos versiones, mi nick empezó a molestarme un poco. He pensado cambiarlo, pero me complica porque al final es el que manejas todos mis amigos. Así que todavía es mi mail básico.
Igual en febrero cuando estaba en Madrid cubriendo la temporada de defiles otoño/invierno 2005-2006, le recobré la fe por el término raro. Entonces supe de la existencia de Antony and the Johnsons, un grupo neoyorquino liderado por un personaje tan extraño (el chico de la foto) como talentoso. Primero leí sobre él en la edición de febrero de Rock de luxe (que aquí llegará como en septiembre), luego encontré un artículo del su disco "I am bird now" en Shagay express (una revista gratuita que se distribuyen Chueca y que me dieron miestras comía en restaurante peruano, atendido por un chileno de chocopanda) y finalmente un periodista español también me comentó de él. Además me mostró unas canciones que había bajado de internet. Lo que escuché confirmó todos elogios de las revistas. Que entre otras cosas dijeron mariculteses onderas como que "crea un limbo donde lo antidiluviano levita con la vanguardia en perfecta conjunción".
Además de sonar como crooner transexual , con algo de soul y de caberetera trasnochada, Antony tiene un look recool: Andrógino, pero cero chocante (me recuerda al niñ@ de la cocina de la película "El Ladrón, el cocinero, su mujer y su amante"). Está bien lejos de la fuertona Divine cuyo máximo glamour fue comer caca de perro, pero bien cerca de Candy Darling de la Factory de Warhol (cuya foto de moribunda aparece en la portada del cd). Ahora tengo una copia del disco y no he parado de escucharla. Rayo con "Fistful Of Love" (que canta con Lou Reed, de quien antes fue corista). Como si eso fuera poco también tiene colaboraciones del gay-chic Rufus Wainwright y Boy George (oto raro hype), con quien hace una canción acertadamente llamada "you are my sister".
Como si eso fuera poco, hace unas semanas leyendo sobre él, encontré una noticia en Timeout y supe ese día tocaba en el museo de Warhol en Pittsburgh. De inmediato llamé a mi amigo Sebastián, que está haciendo una beca allá y lo mandé al recital. Obviamente el flaco fue y quedó pegado. Ahora, que viene por vacaciones, y volverá a ser mi vecina, nos sentaremos a escucharlo tranquilos. Supongo que será una buena banda sonora para escuchar su aventuras en la ciudad donde curiosamente está ambientada la versión gringa de Queer as Folk pero donde me asegura no pasa nada. Bueno, excepto una rápida presentación de Antony, un chicoraro más cool que el tipo de Placebo.

Tuesday, April 19, 2005

excusas antes de empezar.

"La mejor manera de aprender es haciéndolo".
Así de sencilla la respuesta que me dio Isabel cuando le comenté que llevaba un par de meses tratando de armar y entender esta cosa .
Hace rato estaba con la idea de armar mi blog , pero no sabía qué. Tampoco sabía cómo. Lo único que tenía claro y sigo teniendo muy claro, es que no pretendo convertir esto en un templo ególatra ni en una cosa demasiado intelectualoide.
La primera opción jamás. La descarto de inmediato. Aunque según todos mis amigos peco de autoreferente (una conducta lógica para un periodista gay acuariano criado en pueblo chico con fama de igualado), mi vocación de centro de mesa se activa mejor en vivo y sólo acompañado de conocidos. Y como todavía no entiendo bien este mecanismo ni sus códigos, prefiero optar por una actitud más cauta y pudorosa (además mañana tengo siquiatra y ahí tengo una hora hora ininterrumpida para centrarme solo en mí).
La segunda idea tampoco me interesa. Me parece un soberano bostezo y me da flojera. No es mi estilo teorizar tanto. La idea de convertirme una mariculta latera, me asusta. Nada de convertirme en una copia de algunos especímenes que conozco y que son capaces de hablar de sociología o ensayos políticos en un bar mientras toman una caipiriña y miran a los pendejos onderos que se le cruzan por delante . Ok, me puede parecer interesante hablar de las conexiones nazis del nuevo papa (Nazinger como fue bautizado por mi amiga Pollo). O hablar de Kinsey, para agregar hubiera resultado mejor y más sórdida una película sobre Michel Foucault. Me puede parecer interesante hacerlo a ratos, pero ese no es mi estilo.
Mi idea es remixar. Un poco de todo, dentro de los márgenes de la decencia: Kylie/ Anthony and the Johnsons. Lipovetsky/Badtz-Maru. ARCO/las murallas del Vox Populi (aunque ambas están llenas de obras igual de feas). Hussein Chalayan/ Innercia.
Ni gucci ni Prada. Lo mejor de ambas.