De vuelta

Ok.
Me había perdido. Sorry.
La verdad es desde que llegué, prácticamente no he tenido tiempo.
Bueno, al principio no quería hacer nada. Sólo descansar. Mal que mal, las 14 horas de vuelo y las dos horas de espera en Ezeiza, para hacer la combinación, dejan fuera de combate cualquiera. Viajar en clase ejecutiva habrá sido muy cool, pero el desorden horario no me lo quita nadie. Lo peor de todo, es que llegué tan muerto que no tenía ánimo para dormir. Puaj!
Después de descansar a medias, volví a trabajar. A ordenar todo lo que ví. Inventar las tendencias y escribir un reporte medianamente inteligente de la moda española. Utilizar ideas más elaboras que brillos, glamour y sexy (que palabras más manoseadas!).
Pero, recapitulemos.
Los días posteriores al último post desde Madrid fueron una locura. Harto trabajo y demasiadas actividades, que al final no tuve tiempo para acercarme al computador y actualizar esto.
Igual tengo que reconocer que, pese a mis aprenciones iniciales, terminé pasándolo estupendo y me hice íntimo de los chicos mexicanos (Marisa y José Luis), con quienes prácticamente asaltamos un local de H&M en Goya y jugabamos buscarle diseños a Patricia Manterola en las colecciones más chulas.
Además, los desfiles de los últimos dos días estuvieron muy buenos. Algo conservadores, pero bastante aceptables. Especialmente los del jueves, donde se presentaron las colecciones de los nuevos creadores españoles.
En términos de tendencias y onda ese día la lleva. Es el mejor momento para entender la movida aquí y ver como se acicalan los madrileños que se juran modernillos. De hecho la fauna que asistió a las presentaciones fue más trendy que las cosas que pasó por la pasarela. Sólo había que ver la gente que llegó a los desfiles de Carlos Diez Diez (un tipo barbón medio kinky y sadomaso que presentó una colección bien fuerte con chica con look drag) o Davidelfin (El nombre de fantasía de un colectivo en el que hay un artista plástico que se llama david, dos arquitectos y la mismísima Bimba Bosé, la sobrina de Miguel que fue supermodelo y tiene un look re andrógino). Entre los concurrentes a estos show había de todo: loquitas fashionistas, chicos punkies, actrices almodovarianas tipo Rossy de Palma (que de frentón es bien rara y algo pesada) o Loles Leon (guatona y afectada) y la gran Alaska.
Lejos lo más top.
Tanto, que cuando uno de los chicos mexicanos me dijo que ella estaba ahí, no lo dudé y crucé la pasarela para saludarla. Ella -toda regia, teñida de rojo bien artificial, cariblanca y con unas pechugas inmensas-, me saludó con harta buena onda y se asombró cuando le dije que era chileno.
"Me gustaría ir a tu país, pero allá sólo me conocen tres gatos y más encima tienen que ser raros", me dijo.
Cool.
Por la noche, salí con los mexican boys, más el bonus track de una chica que venía de Nueva York y trabaja en la edición de People en español. Fuimos a un restaurante bien piola en Chuecas (que aviso está lleno de guatones que ahora se vanaglorian de la movida de los osos). Obviamente nuestra conversación fue bien sui generis. Especialmente por los chismes de la chica de People, quien descueró sistemáticamente a todos los celebritys que le nombrábamos. Desde Mariah Carey (´"la más naca de las nacas" y que según ella, tiene una hermana puta, drogodependiente y con vih a la que siempre detienen en las calles) hasta Alejandro Fernández (quien aseguró es bastante heteroflexible). Pero más gracioso que sus cuentos, era el tono de voz y la mirada de maldad que ponía con sus relatos. Divertidísima y con mucha más actitud que cualquier opinólogo chanta local.
Mi ultimo día en Madrid fue puro caminar bajo el sol. Tranquilo porque era día feriado por unas fiestas locales y la ciudad estaba casi desierta. Mi ruta fue: Caminar por la Castellana, un relajado almuerzo en la Plaza Mayor (nos encontramos con un mozo peruano que nos regaló una botella de vino de puro buena onda) y terminanos, con una flota de japoneses a nuestro lado, mirando una exposición de cuadros de la anunciación en el Real Monasterio de la Encarnación (había uno fascinante del Greco).
Después aeropuerto, viaje trasatlántico y vuelta a Santiago.
Al trabajo. A escuchar los pelambres sobre Quenita y el Chino Rios, que podrán ser igual de turbios que la hermana puta de la Carey, pero no me provocan nada. Nada.
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2 Comments:
la más naca de las nacas, wuajaja. lo mejor de vivir en "el extranjero" es conocer a otros latinoamericanos y aprender sus modismo.
qué sifrino, pana!
Nena. Eres fashionista, de hecho de ahora en adelante cada vez que te invoque será simplemente La Fashionista.
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