Friday, September 30, 2005

Miss Moss


Bastó que Lady Oscar, con ese tonito de gay sobradamente inteligente, me preguntara hace unos días mi opinión sobre Miss Moss, para que decidiera a escribir sobre los infortunios de la chica más trendy, hermosa y estilosa del planeta.
-Qué piensas de lo de Kate, me dijo L.Oscar dibujando una mueca pituca en su boca y levantando el mentón con una primorosa barba de chivo
- ¿Tan ocioso estás?...

Prefereí no opinar. No quise divertir a mi amigo que le ha dado por llamarme fashionista ("Eres fashionista, de hecho de ahora en adelante cada vez que te invoque será simplemente La Fashionista", escribió hace poco en un comentario).
No tengo nada en contra de Lady Oscar. Siempre he celebrado su acidez, también reconozco que las discuciones con él son lejos una de las más interesantes y lo felicito por su reciente libro que se me hace muy cool.
Lo que pasa es que detesto el término fashionista, porque me resulta manido y tontón. En mi limitado periplo por algunas semanas de la moda, sé que la palabrita que engloba a una manada de locas pretenciosas y exhibicionistas. Aunque en teoría debería involucrar a todos lo que trabajan en torno a la moda, resulta más apropiado para denominar a la gente que está en esto sin aportar nada. Gente que no es diseñador, ni fotógrafo, ni productor, ni modelo, ni periodista. Puros comparsas. Una opción bastante lejana a mis intereses.
Además, detesto cualquier tipo de categorización. Y tengo entendido que Lady Oscar también.

Pero, centrémonos en lo importante: Kate.
Todavía recuerdo que mi abuela el año 90, cuando vió la primera foto de Kate que recorté de una revista Cosas para pegar en un cuaderno, me preguntó cómo podía gustar esa niña tan rara. "No me extrañaría que fuera marihuanera", fue lo que me dijo.
Por eso me cuesta creer que un negocio como la moda, tan trendy, evolucionado y supestamente agudo para captar lo que pasa y convertirlo en tendencia, se sorprenda tanto por algo que mi octogenaria abuela ya intuía desde hace 15 años.
Me pregunto: ¿No es Kate Moss, la misma chica que encarnó el heroin chic de los noventas, la que rehabilitó en la clínica donde estuvo Pinochet? ¿La que aseguró que había pasado la mitad de su carrera en modelaje (que es igual a la mitad de su vida porque partió a los 14 y ahora tiene 31) completamente ebria?. ¿O nadie sabía del consumo de drogas entre las modelos?
Cito algunos casos: Gia Caragi la top ochentera que se murió de sida porque se pinchó hasta el hartazgo de heroina o el video de BBC con un ejecutivo de Elite dándole coca a unas pendex models para tener sexo.
No estoy defendiendo el cosumo de drogas, pero tampoco quiero pecar de cinismo ni mojigatería. Por eso enterarme de que la chica top haya preparado 20 rayas perfectamente alineadas en 40 minutos mientras hacía compañía a su novio rockero, sólo me impresiono por la agilidad de su delgaducha mano más que por la situación misma.
Lo que sí me sorprende, es la hipocresía de la gente que rodea Kate.
Me extraña que creativos de marcas como Chanel -comandados por el turbio Karl Lagerfeld-, desconocieran las costumbres de la top. Raro. Tanto como que inmediatamente, la sacaran de sus campañas porque era un mal ejemplo para los compradores. Como si H&M, Chanel o Burberrys, vendieran productos para el bienestar y la salud.
Lo más curioso, es que a pesar de la mala imagen que aseguran puede significar mantener a Kate como imagen, igual ganaron publicidad con el cuento. Pensemos, qué mejor para estas marcas que lavar su imagen, sacando a la chica y lanzando discursos pontificadores sobre las drogas. Todo gracias a Kate. Ahora, no hay que ser adivino, para imaginar que en dos temporadas más Kate se reconcialará a todas luces con estas etiquetas y nuevamente harán mega campañas con ella (Algo parecido, a lo que en forma más pobre y chula, hizo Rojo con el coquero de Juan David).
Lo otro que me molesta es idea de cierta prensa de tomar a Miss Moss como un "mal ejemplo" que podría afectar a la juventud.
Qué estúpidez.
Voy a reinterpretar la idea que propone Tom Utley en su columna en The Daily Telegraph para explicarlo. El periodista (quien será algo conservador ytendrá un pasado homofóbico, pero no deja de tener razón en este caso), dice que para algunos diseñadores y creativos fashion Kate es un bonito adorno para potenciar sus marcas, pero todos sabemos que el 80 % de las compradoras y seguidoras de la moda no poseen una humanidad remotamente parecida a la inglesa. Y esas mujeres, por muy frivolas que parezcan, también saben que ni con la más pituca gabardina Burberrys ni todos los perfumes Chanel, pueden cambiar eso. Ahora, llevemos esa lógica a las drogas. Incluso la más estúpida de las adolescentes sabe que ni con 20 jales al hilo en una fiesta, podrá llegar a ser tan flaca, estupenda , ni va a ganar millones como Kate.
Creo que decir que Kate es un modelo de conducta para las chicas jóvenes me parece tan estúpido como que Villouta o el Jordi son ejemplos para los gay capitalinos. O que la Consuelo Aldunate interpreta a la treinteañeras solteras. O como que Kenita Larraín representa a las mujeres recién casadas.

Monday, September 26, 2005

patán y regio


Esto decidí escribirlo a la vieja usanza: con papel y lápiz.
Creo que sólo usaré el teclado y computador cuando tenga que subirlo al blog. Aunque desde ya me comprometo a no editarlo cuando esté frente a la pantalla. Estoy demasiado relajado para complicarme. De hecho ahora, tengo la maleta desordenada en el suelo de mi dormitorio. Toda la ropa tirada en cualquier parte, pero lo curioso es que me da lo mismo. Algo inusual, para alguien que no soporta ni un vaso vacío en el velador.
Explico:
Ya pasó la medianoche del domingo. Vengo llegando sur.
El viernes al mediodía partí a Las Termas de Chillán. Por fin tuve tiempo para cobrar el premio del concurso periodístico del diario al reportaje que escribí el año pasado para el especial aniversario de la revista (La primera mujer chilena con VIH, que también sacó el tercer lugar en el Premio Latinoamericano de Periodismo en Salud). No había podido cobrarlo, de lo puro atareado que he estado durante los últimos meses. Pero este miércoles, la agencia de turismo me apuró en poner una fecha y decidí partir con Gonzalo (era con pareja). Así que el viernes por la noche estaba con el agua termal hasta el cuello, en una piscina al aire libre mientras unas gotas de granizo reventaban en mi cabeza y se derretían con el vapor del agua caliente. Cool.
Todo el finde fue bien agradable. Relajado. Un paisaje increíble, montañas, nieves y bosques. Renocozco que el resto de la gente que pululaba en el hotel era completamente opuesta a nosotros: muchos matromonios jóvenes con niños chicos, harto pre puber argentino acelerado gritando que quieren hacer snowboard, señoras maduronas tratando de engrupirse a los instructores y mucho lolo bronceado hetero adicto al deporte aventura. Precisamente, el antonimo de nosotros dos: un par de gay que no quieren mover un dedo y con una moral hedonista de vieja treintona bien. O sea, patanes pero regios.
Por lo mismo, mi temporada de nieve sólo se limitó a leer el libro de Capote (Cuentos completos) que fue lo único que pude comprarme en Madrid), escuchar varios discos que no había podido oír con detención (los que mejor se adecuaron al paisaje fueron Walkie Talkie de Air y Untittled de Sigur Ros, supongo que este era perfecto por esa cosa algo telúrgica de los islandeses), comentar todo lo que ocurría alrededor nuestro mientras estabamos metidos en la piscina termal (en exceso supongo, porque como no esquiabamos matabamos el tiempo con el agua burbujeante) y tomar todo el sol que pude soportar.
Eso fue lo mejor de todo: Harto sol.
Aclaro, no es que ahora quiera andar rostizado a lo spiedo o me haya venido un súbito ataque de tanorexia a lo modelo ordinaria y discotequera. Nada que ver. No puedo imaginar algo más feo que la piel de la kenita, carlita o pamelita. mi interés por el sol es otro. Puede sonar raro y hasta ridículo, pero es más contemplativo. Además en el último tiempo estoy cada vez más desilucionado de los días nublabos y del invierno.
Cuando era pendejo, me encantaban. Decía que los días grises eran encantadores y hasta más fashion (supongo por esa cosa new wave de los abrigos y la ropa oscura, y de Morrissey).
Ahora, cada vez me parecen más desagradables. Me dan lata. Me cuesta levantarme y todo eso. Debe ser la edad. Y, supongo que la nostalgia. Porque, puede ser idea mía, igual la piel al sol tiene un olor bien especial, como a infancia. A pasarlo bien. Como este fin de semana.
Y, ahora que lo pienso, en su disco "Vauxhall and I" Morrissey tiene una canción que se llama The Lazy Sunbathers.

The sun burns through to the planet"s core
and it isn"t enough
they want more...

Tuesday, September 20, 2005

Largo post dieciochero

Fue entretenido.
Supongo que este fue el 18 más tranquilo de que tengo memoria, pero muy divertido.
Aunque no cumplí con ninguno de mis planes iniciales (primero viajar al norte a ver a mi abuela, luego arrancarme a la playa) y práctica e irónicamente terminé desconectado en la ciudad, no extrañe para nada las antiguas costumbres patrias con que inevitablemte relaciono con estas fiestas.
Toda esa rutina de reuniones de familia, asados con cumbias de soundtrack, borracheras colectivas, un nacionalista acto municipal y calles embanderadas con tiras de desteñido plástico tricolor... en fin, todas esas costumbres que tengo internalizadas por mi crianza en un pueblo chico del norte, donde la gente se produce para ver un curioso desfile en la plaza municipal.
Ese es un espectáculo que ya se quisiera cualquier aficionado a lo bizarro. Se junta toda la gente para contemplar el paso de una caravana que aguantaba todo lo que puede mostrarse: desde una banda escolar con niños flacos con zapatos lustrosos con calcetas deportivas (curiosamente estos chicos tocan la misma marcha desde 1986, cuando yo estudiaba en esa escuela) hasta los dos tristes y sucios camiones de basura (que obviamente no van cargados y son lavados a manguerazos, pero de todas formas parecen insalubres).
Es cierto, que hace casi diez años ya no vivo allá, pero igual durante todo este tiempo siempre he visitado el pueblo para reunirme con mis amigos de infancia. Ellos tampoco viven allá, pero, supongo, que cómo yo igual siente esa extraña atracción medio nostálgica y terminan allá. Igual en los últimos años mis visitas han sido cada vez más acotadas. Con suerte se extienden un par de días. En la última, el año pasado, que realmente fue un flash, estuve acompañado por Gonzalo y pasamos casi todo el tiempo tomando cervezas en la casa de un amigo. Casi no recorrimos el pueblo y Gonzalo se quedó un poco desilucionado porque no vio nada de lo que yo le hablaba.

Este año, estuve a punto de viajar, pero a última hora desistí. Estaba un poco cansado para tomar un bus y viajar siete horas. Entonces decidí quedarme aquí. Fue raro, porque no tenía ningún plan y no me molestó. Tampoco había gente, casi todos viajaron o tenían juntas familiares. De hecho, Gonzalo tenía un asado familiar en casa de su abuela el domingo. Me invitó, pero preferí no ir. Todavía me incomoda un poco eso de estar con sus tías, que supuestamente no saben nada de nosotros. Tonteras mías.
Pero todo no fue quedarme en la casa.
Al contrario. El viernes por la noche salí con DJ, César y, obviamente, Gonzalo. Primero conversamos en mi departamento, después salimos a comer y terminamos bailando en el Fausto, que está más decadente y aburrido que nunca (muy diferente a la carretada y disoluta época del Album Negro, querida Isabel).
Al día siguiente nos juntamos con Darling y su novia para ir a pasear al Parque O"Higgins (Bueno, quería algo de chilenidad). Almorzamos en una fonda y caminamos entre la gente. Fue raro, porque la parejita de lesbianas andaba de la mano y comía de la misma brocheta, y la gente se queba mirándolas. Para más remate la novia de mi amiga es algo dark y con look siouxie (pelo rojo, cara blanca, cadenas y ropa negra), entonces llamaba el doble la atención. Incluso al final, cuando estábamos en metro para volver, un par de niñitas se le acercaron para tomarse una foto con ella. Es raro ver como todavía le gente se sorprende de cosas que mara muchos parecen tan normales.
El domingo pasé casi todo la tarde durmiendo y cerca de las siete fui con mi amiga Cecila al cine. Como buenos patriotas, decidimos ver Play. Reconozco que no me mató, pero me gusto mucho. Especialmente la chica que la progonizaba y esa cosa como melómana que marcaba todo. Además tenías bonitas imágenes, delicadas y más conteplativas que manipuladoras (se notaba que la había dirigido una mujer con nueva mirada y no una tipa tremendista como Tatiana Gaviola). Creo que lo único que guateó fue ese final tan críptico que tiene (La protagonista mirando Santiago hirviendo en calor desde la azotea). Siempre he sido un convencido que lo finales abiertos muchas veces esconden falta de imaginación para cerrar algo inteligentemente. O cansancio.
Y eso. Al final mi 18 fue bien criollo. Fausto, Parque O"Higgings y Play. Pura mezcla.

Wednesday, September 14, 2005

De vuelta






















Ok.
Me había perdido. Sorry.
La verdad es desde que llegué, prácticamente no he tenido tiempo.
Bueno, al principio no quería hacer nada. Sólo descansar. Mal que mal, las 14 horas de vuelo y las dos horas de espera en Ezeiza, para hacer la combinación, dejan fuera de combate cualquiera. Viajar en clase ejecutiva habrá sido muy cool, pero el desorden horario no me lo quita nadie. Lo peor de todo, es que llegué tan muerto que no tenía ánimo para dormir. Puaj!
Después de descansar a medias, volví a trabajar. A ordenar todo lo que ví. Inventar las tendencias y escribir un reporte medianamente inteligente de la moda española. Utilizar ideas más elaboras que brillos, glamour y sexy (que palabras más manoseadas!).

Pero, recapitulemos.
Los días posteriores al último post desde Madrid fueron una locura. Harto trabajo y demasiadas actividades, que al final no tuve tiempo para acercarme al computador y actualizar esto.
Igual tengo que reconocer que, pese a mis aprenciones iniciales, terminé pasándolo estupendo y me hice íntimo de los chicos mexicanos (Marisa y José Luis), con quienes prácticamente asaltamos un local de H&M en Goya y jugabamos buscarle diseños a Patricia Manterola en las colecciones más chulas.
Además, los desfiles de los últimos dos días estuvieron muy buenos. Algo conservadores, pero bastante aceptables. Especialmente los del jueves, donde se presentaron las colecciones de los nuevos creadores españoles.
En términos de tendencias y onda ese día la lleva. Es el mejor momento para entender la movida aquí y ver como se acicalan los madrileños que se juran modernillos. De hecho la fauna que asistió a las presentaciones fue más trendy que las cosas que pasó por la pasarela. Sólo había que ver la gente que llegó a los desfiles de Carlos Diez Diez (un tipo barbón medio kinky y sadomaso que presentó una colección bien fuerte con chica con look drag) o Davidelfin (El nombre de fantasía de un colectivo en el que hay un artista plástico que se llama david, dos arquitectos y la mismísima Bimba Bosé, la sobrina de Miguel que fue supermodelo y tiene un look re andrógino). Entre los concurrentes a estos show había de todo: loquitas fashionistas, chicos punkies, actrices almodovarianas tipo Rossy de Palma (que de frentón es bien rara y algo pesada) o Loles Leon (guatona y afectada) y la gran Alaska.
Lejos lo más top.
Tanto, que cuando uno de los chicos mexicanos me dijo que ella estaba ahí, no lo dudé y crucé la pasarela para saludarla. Ella -toda regia, teñida de rojo bien artificial, cariblanca y con unas pechugas inmensas-, me saludó con harta buena onda y se asombró cuando le dije que era chileno.
"Me gustaría ir a tu país, pero allá sólo me conocen tres gatos y más encima tienen que ser raros", me dijo.
Cool.

Por la noche, salí con los mexican boys, más el bonus track de una chica que venía de Nueva York y trabaja en la edición de People en español. Fuimos a un restaurante bien piola en Chuecas (que aviso está lleno de guatones que ahora se vanaglorian de la movida de los osos). Obviamente nuestra conversación fue bien sui generis. Especialmente por los chismes de la chica de People, quien descueró sistemáticamente a todos los celebritys que le nombrábamos. Desde Mariah Carey (´"la más naca de las nacas" y que según ella, tiene una hermana puta, drogodependiente y con vih a la que siempre detienen en las calles) hasta Alejandro Fernández (quien aseguró es bastante heteroflexible). Pero más gracioso que sus cuentos, era el tono de voz y la mirada de maldad que ponía con sus relatos. Divertidísima y con mucha más actitud que cualquier opinólogo chanta local.
Mi ultimo día en Madrid fue puro caminar bajo el sol. Tranquilo porque era día feriado por unas fiestas locales y la ciudad estaba casi desierta. Mi ruta fue: Caminar por la Castellana, un relajado almuerzo en la Plaza Mayor (nos encontramos con un mozo peruano que nos regaló una botella de vino de puro buena onda) y terminanos, con una flota de japoneses a nuestro lado, mirando una exposición de cuadros de la anunciación en el Real Monasterio de la Encarnación (había uno fascinante del Greco).
Después aeropuerto, viaje trasatlántico y vuelta a Santiago.
Al trabajo. A escuchar los pelambres sobre Quenita y el Chino Rios, que podrán ser igual de turbios que la hermana puta de la Carey, pero no me provocan nada. Nada.





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Wednesday, September 07, 2005

En el frente (Día Dos. Los mismos Jeans)

Anoche estaba tan agotado y dormí tan bien que, ni siquiera, cuando llamé a recepción esta mañana, me lamenté de que no hubiera noticias de mi maleta.
Filo.
Hoy pienso tomarme un tiempo a la hora de almuerzo, que se hace un break largo, y me voy a H&M. Total mi Visa está limpia.
Además asumí que los únicos jeans que están en mi ropero, no están tan mal y que ahora en vez del polerón me puedo poner la polera azul marina que andaba trayendo debajo. Estará carretada, pero con el bolso Vuitton (que por esas cosas del destino saqué de su encierro y traje como mi bolso de mano), igual las pega. De hecho, me duché feliz y aproveché al máximo los productos Bvlgari que pusieron en el baño del hotel, para que no se sintiera la falta del Carolina Herrera 212 H20 (el perfume que había traído en mi desparecida maleta). Limpiecito y con lentes oscuros, bajé a desayunar y volví a los desfiles.
No sé si será este ensayo de optimismo, pero el primer desfile del día me pareció impecable. Fue de Alianto, un par de hermanos gemelos bien onderos ( y mucho menos locas perdidas que eso canadienses de D Squared). Su ropa estaba muy cool, con un buen casting de modelos (Santa Anne Catherine Lacroix, una belga increíble que conocí en backstage en febrero y apareció en una campaña de Cerrutti y es fija en todos los desfiles de Balenciaga) y además una banda sonora como de playa ochentera trendy ("Do you really want to hurt me" de Boy George y "The tide is high" de Blondie). Su colección fue en esa onda: medio folk con detalles ingenuos y bien femeninos. Colores crudos, blanco y hartos vestidos estampados retro. Impecable. Qué bien hace ver cosas bonitas. Luego vineron los desfioles de Torreta y Duyos. El primero estuvo bien correcto. Onda un look bien femenivo y sexy, con hartos pantalones y chaquetas de lino de líneas modernitas ochenteras (pucha que les gusta esa época por acá).
El de Duyos fue top. Se inspiro en época sicodélica de los Beatles y pusieron "Lucy in The Sky" de fondo. La ropa mezcló algo del look hindu (harto blanco, estampados de Paisley y madras ) que cultivaron los músicos con el estilo de los trajes medio militarizados de los 60. Una mezcla rara, pero perfecta. Después vinieron Jesús del Pozo (bonito pero aburrido) y Antonio Pernas (que creó una colección para mujeres que saben hacerle el honor a su apellido).
Igual mi ánimo mejoró, que me di tiempo para charlar con otros periodistas extranjeros y terminé haciéndo buenas migas con una pareja de mexicanos, una señora del diario El Universal y un chico de Reforma. Simpáticos. Y bastante más escépticos, que el resto de los latinos que andan por acá. Especialmenta una tipa de Uruguay, vieja y fea ( y cochina según los mexicanos porque está aquí desde el domingo y dicen que no se ha lavado el pelo), que vende la pomada de Montevideo como centro del fashion sudaca. Allá ella.
Con los chicos mexicanos preferimos hablar de cosas más freak. Como que Myriam Hernández, aseguran, no triunfó en Mexico por mojigata y por ser un clon presumido de Angélica María. Además de preguntarme si el festival de viña todavía existe, también dicen que los más grande Chile es el Chamagol y juran que Paulina Rubio (que anunció visita) además de Naca (ordinaria) es lesbiana. Según ellos, tiene amores con una conductora de MTV en Miami. Es gracioso, escuchar como los otros hablan del estilo de los desfiles, mientras nosotros festinamos con ordinarieses. Supongo es un escape ante tanta sofisticación. O mejor dicho ante tanta bicha encumbrada.
Igual, espero que las cosas se vengan mejor... de hecho mientras estoy escribiendo me acaban de avisar de la línea aerea que mi maleta está saliendo para el hotel. Pero igual, como ya me había mentalizado, voy a comprar algunas cosillas. Uno nunca sabe.



Tuesday, September 06, 2005

En el frente (Día Uno)


Primero las excusas.
Creo que era tiempo de retomar esto. La verdad lo había abandonado por dos razones bastante poderosas: Mi constante estado de flojera y los recurrentes desajustes de mi computador, que como yo en los viejos tiempos, ahora no pasa un mes sin que entre en algun colapso de sistema.
Lo importante es que ahora, decidí volver a escribir este dichoso blog, simplemente por tres razones:
Uno, Necesito desahogarme.
Dos, estoy parqueado.
Tres, aunque estoy el plenas labores estilosas, creo que estoy sufriendo un grave deficit atencional. Y eso es un verdadero puñal para mi ego.
Desde esta madrugada estoy en Madrid para ver las colecciones de la primavera-verano europeo para el 2006. Es cool, no lo niego; pero también es harto agotador.
Siempre me pasa lo mismo, no llevo ni 24 horas jugando a la Anna Wintour del tercer mundo, cuando me dan ganas de mandar todo esta guevada fashionista al carajo.
No voy a negar que los desfiles son entretenidos. Tampoco pretendo hacerme el cínico y decir que todo esto de ver buenos looks, conocer modelos top y toda la chimuchina trendy, es un panorama aburrido. Mentira.
el gran y único problema es que es latero y cansador.
Largos ratos de espera, una frustante sensación de encierro (porque a la primera vuelta ya conociste todos los stands de la feria y afuera hay un sol envidiable) y muchísima gente que no pesca. De hecho, hoy estuve como dos horas caminando por el recinto donde se hace todo esto y me creeran que no abrí la boca en casi una hora, porque no tenía con quien conversar. Mi amiga brasileña no vino y sólo he conocido peridistas europeos (que son harto más pesados que yo) y un centenar de bichas de revistas de moda españolas (que son harto más locas y ridículas que yo).
Si a todo eso sumamos que ando con un genio de los demonios. No he dormido nada (14 horas en el avión, sintiendo que el tecnológico y maniobrable asiento de ejecutiva se parecía harto a las camas de la UTI) y en la línea aerea perdieron mi maleta porque se quedó en Ezeiza y no saben cuándo llega (Putos argentinos!!!).
Es fuerte, pero cuando todos andan con el look de fin de verano acá, yo camino entre desfiles con un jeans de dos días de uso y un polerón de polar bien desteñido (Cuando salí de Santiago hacía frío. OK?). Limpiecito pero sin perfume y sin tiempo para arrancarme a adquirir algo a H&M, para salvar mi dignidad, aunque sea un poco. Suena frívolo, lo sé, pero duele.

Igual un par desfiles han estado buenos. No son tan trendy ni mega producidos como los brasileños, pero hay diseñadores que hacen ropa bonita. El de Angel Schelsser (que contó con la Infanta Doña Elena como espectadora), bien elegante, minimal, chic y con vestidos de bonito corte y abrigitos de verano en manga tres cuartos (que aviso se vienen).
Lo mismo Devota & Lomba (quien, aunque suene como Dolce & Gabbana castizo, aclaro es un sólo tipo), que presentó una colección bien barroca y retro con telas que imitaban la textura del brocatto de fallera (para que se vayan aclarando, esos géneros que están las cortinas decasas viejas o en los sofás de cabaret antiguos) . Y , aunque rayando lo kitsch, Javier Larraizar que partió su desfile con música de Dallas (auch!!!) y presentó hartos diseños onda rubia bronceada y estupenda que bien podía estar en California o como una neoyorquina Working Girl ochentera.
El resto de los de hoy, mucha bulla y cero aporte.
Francis Montesino, un costurero a lo vieja loca con diseños bien recargados y el peluquero de Sara Montiel haciendo de maniquí en pasarela. Su gran momento fashion : la top española Eugenia Silva vestida con un traje de estilo María Antonieta, cubierto de lentejulas (que parecían lentejas) de nácar pulido. Mucho, no?.
Y para qué hablar de Agata Ruiz de la Prada. Más de lo mismo. Ahora en vez de corazones, que también habían su poco, ahora se tiró con lunares y mariposas. La señora, en todo caso es un espectáculo. Anda para todos lados con una cofradía de ayudantes bien extraños con ropa coloriche con corazones. Ahora, como elemento chic, se acompañaba con un par de niños (sus hijas, supongo) vestidas de pie a cabeza con su línea infantil. Bien comercial y un tanto excesiva, así se paseaba por toda la feria. Será.
Igual se veía más ondera, que yo con mi polar. Puaj.


Eso.