Saturday, October 08, 2005

bandas sonoras

Tengo en mis manos -con tres años de retraso-, un disco que se llama Viva la tristeza. Son las canciones que escuchó Almodovar mientras escribía el guión de Hable con ella. Algo así como la banda sonora alternativa o el soundtrack fantasma de la película. Bien curiosa, por lo demás, porque tiene una mezcla de estilos tan rara como nostálgica ,desde Chavela Vargas a Goldfrapp.
Aunque la pelicula me parece sobrevalorada, el cedé me gustó mucho. Me pareció una buena herramienta para entender mejor el proceso creativo del director (según yo, uno de los cineastas que más pegado con las canciones). Igual, lo que resultó más curioso del disco, fue enterarme por el cuadernillo introductorio, que pesa a su melomomanía Alomovodar prefiere trabajar en silencio. Sólo cuando la soledad le pesa, decide acompañarse con música.
"Esos días me levanto mil veces para cambiar el tema musical hasta encontrar el adecuado... Estas canciones me sentaron bien a mí y me acompañaron con la eficacia y la intensidad de un amante secreto".
La idea de acompañarse con canciones, siempre me gustado. No es nueva. La he escuchado otras veces. De hecho, tengo en mente un par de nerds artículos de la Zona de Contacto de la época de Bianchi.
Ejemplos que recuerdo: El utra citado pasaje de Hornby en Alta Fidelidad; El primer capitulo de Heroes de Ray Loriga (Las canciones tapan la tristeza igual que el ruido tapa el silencio. Cuando las canciones se acaban vuelve la tristeza); cantada por The Smiths en Rubber Ring ("But don’t forget the songs that made you smile, and the songs that made you cry") y en estilo mariculto en un diálogo que se llama El crítico artista de Oscar Wilde, que aparece en viejo volumen titulado Intenciones que encontré hace unos días en el persa Bio Bio ("La música siempre produce ese efecto: nos crea un pasado que desconocíamos"). También, la monísima versión en español de Thaks for the music de Abba ("Quiero dar las gracias a las canciones que transmiten emociones").
Más allá del disco de Almodovar, en los últimos días he estabo bien pegado a mis audífonos y con ciertas canciones. En el fondo retomé una vieja costumbre de andar acarreando mi música a todas partes. Y ahora como me tomé unos días alejado de la revista, he tenido harto tiempo para hacerlo. Ya reciclé algunos discos que no escuchaba desde hace rato: Bona Drag de Morrissey, Tour de France de Kraftwerk y la banda sonora de Damage, la película de Malle donde salían Juliette Binoche y Jeremy Irons.
Además pude escuchar otros discos nuevos con la tranquilidad que merecen (como Maximilian Hecker, los anteriores de Antony o el último de Saint Etienne). También volví a mi vieja costumbre de armarme discos para salir a la calle. Igual como antes armaba casettes pa la universidad o para la micro, claro que a diferencia de esa época ahora no son tan down.
Ayer, por ejemplo, fui al centro, a Huérfanos, escuchando un disco con cosas que he escuchado en los desfiles afuera. Como Roisin Murphy o Tiefschwartz , un grupo alemán electrónico. Fue increible, música de pasarela en las orejas y gente común caminando presurosa. Lo mejor fue que a ritmo electrónico, muchos hasta`parecieron tener mejores looks que cualquier desfile altenativamente fashion.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home